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La marca del Rastro

El Rastro en Madrid

La calle de la Ribera de Curtidores de Madrid lleva, incluso entre semana, las señas de identidad de su famoso mercadillo de los domingos, el Rastro. En un principio se situaron en esta calle los curtidores de pieles, para estar cerca de la plaza del General Vara de Rey, donde antiguamente había un matadero. Los despojos de los animales sacrificados se arrastraban fuera, dejando tras de sí un rastro de sangre, por el que terminó conociéndose la zona.

Después de la llegada de los curtidores, comenzaron a venir vendedores ambulantes que ofrecían objetos de toda clase, generalmente de segunda mano y muchas veces robados. Muebles, libros, ropa, animales, objetos de coleccionista... pronto llenaron la calle de la Ribera de Curtidores. Aunque este mercadillo clandestino nada tenía que ver con el rastro del matadero, se apropió de su nombre.

Como todo mercadillo ambulante, era perseguido por las autoridades, pero su fama llegó a ser tanta, que el gobierno de la ciudad terminó por hacerlo legal en 1905. Se dividió la calle en tramos, que se numeraron y desde entonces se alquilan a los vendedores. Más tarde, se borraron las marcas de tiza de los adoquines de la calle, tatuando para siempre el espíritu del Rastro en la calle de la Ribera de Curtidores.

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1 comentarios:

Blogger Cenicienta dijo...

Qué cosas

28 de junio de 2005, 13:50  

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