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Laméntase Manzanares...

Hemos comentado aquí muchas veces las burlas a propósito de nuestro río a causa de su bajo caudal. Aunque muchas han venido de fuera, la mayor parte provienen de autores españoles de la talla de Tirso de Molina o Quevedo, que es quien le dio el famoso sobrenombre de «aprendiz de río».

Sin embargo, y para rabia de este último, el escritor que tiene más líneas en su haber vituperando el río es Luis de Góngora.


A ojos del poeta cordobés, todo puente le quedaba grande y no tuvo reparos en poner voz las cuitas que le causaba al Manzanares carecer de caudal suficiente para apagar la sed de los madrileños en verano:
HABLA EL RÍO

¡Quítenme aquesta puente que me mata,
señores regidores de la villa,
miren que me ha quebrado una costilla,
que aunque me viene grande me maltrata!

De bola en bola tanto se dilata,
que no la alcanza a ver mi verde orilla;
mejor es que la lleven a Sevilla,
si cabe en el camino de la Plata.

Pereciendo de sed en el estío,
es falsa la causal y el argumento
de que en las tempestades tengo brío.

Pues yo con la mitad estoy contento,
tráiganle sus mercedes otro río
que le sirva de huésped de aposento.
En este otro poema, Góngora insiste en que cualquier puente deja en ridículo al río y remata con el célebre «Bebióme un asno ayer, y hoy me ha meado»

DUÉLETE DE ESA PUENTE, MANZANARES
Duélete de esa puente, Manzanares;
mira que dice por ahí la gente
que no eres río para media puente,
y que ella es puente para muchos mares.
Hoy, arrogante, te ha brotado a pares
húmedas crestas tu soberbia frente,
y ayer me dijo humilde tu corriente
que eran un marzo los caniculares.
Por el alma de aquel que ha pretendido
con cuatro onzas de agua de chicoria
purgar la villa y darte lo purgado,
me di ¿cómo has menguado y has crecido?
¿cómo ayer te vi en pena, y hoy en gloria?
-Bebióme un asno ayer, y hoy me ha meado.
Créditos | La imagen corresponde a la Portada de las Obras de D. Luis de Góngora. Tomo II. Fuente: Biblioteca Cervantes Virtual.

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1 comentarios:

Blogger Manuel Romo dijo...

Ponían a caldo a nuestro río, pero con qué ingenio lo hacían.
Feliz Navidad.

23 de diciembre de 2011, 23:23  

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